¿Qué significa la maternidad?
Cuando una mujer se convierte en madre, nada vuelve a
ser como antes, el cambio no es solo físico, el cual ya es una enorme
situación, las hormonas descontroladas, el cuerpo que ya no nos pertenece, cada
día aparece algo nuevo y seguimos adelante con el afán de que todo va a estar
mejor cuando nazca el bebe, y a esto deberíamos sumarle todos los terrores que
nos atormentan mentalmente, de que cualquier cosa que hagamos le pueda afectar…
y un sinfín de sentimientos que nos inquietan de una manera nueva. No paramos de escuchar que todas estas
afecciones son “síntomas naturales” esa frasecita nunca me gusto, ¿naturales?
naturales son también los huracanes, pero a nadie le gusta vivirlos, y si se
pueden evitar mucho mejor, en cambio nosotras debemos ponerle el pecho una vez más,
porque la maternidad es mucho más que esas millones de molestias, dolores y
cambios que sufrimos, hay algo interno que cambia el curso de nuestras vidas
para siempre, y es la de querer a alguien tanto, que no podemos soportar en
nuestros corazón la menor sospecha de que nuestro más caro milagro sufra. Y ahí
arranca una película de ciencia y ficción, digna de cine.
¿Que no haríamos las madres por nuestros retoños? A
veces me pregunto ¿qué me paso? ¿Cómo puede pesar tanto el estado de ánimo de
mi hijo, que es capaz de arruinarme el día entero? No lo sé… yo era diferente…
ahora sufro todo lo que sufre él, pero magnificado y disfruto sus logros más
que si fueran míos, ¿Es que es esto ser madre? entender que desde el momento de
la concepción uno está ligado para siempre de una manera sobrenatural a ese ser
tan demandante y critico que solo nos pasa factura de nuestras carencias.
No sé si es bueno… no sé si es malo, de lo único que
tengo una certeza absoluta es de que volvería a repetir cada momento y cada
decisión que me han llevado a estar hoy acá y ser lo que soy. Desde la primera
vez que sentí que algo se movía adentro mío, ya no fui la misma, esa sensación
tan rara, que se extraña tanto cuando nace el bebe, tiene que ver con un vinculo
profundo, el más primitivo que existe, ese ser tan único que construimos
nosotras en nuestros cuerpos, célula a célula, creciendo y nutriéndose nada más
que de nosotras, es una responsabilidad abrumadora, que nunca termina… los
papás también son muy importantes, pero ahora estoy hablando de las MAMAS.
Admiro a las Madres en todas sus formas, las que luchan solas mucho mas, las
que son madres del corazón, yo diría más cerca del alma que del corazón, las
que eligen esta profesión maravillosa a pesar de todo y de todos, todo mi
respeto a ellas, las reinas del hogar que cuidan y apapachan a toda la familia.
A pesar de los grandes conflictos que acarrea la
maternidad, no la cambio por nada.
Karina G. Rodríguez

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